En estos últimos días, nos ilusionamos y hacemos hipótesis de cómo será la Stina, (?).
Como la genética de uno y otra han entrado en una metamorfósis para dar ese resultado, tenemos muchas ganas de conocerla, de abrazarla suavemente, de sentirla y llorar emocionadísimos con ella en sus primeros minutos de vida.
Cuando esto ocurre, la máquina perfecta del cuerpo humano sigue creando, sigue formándola sin cesar ni un solo segundo, pero parece que no llegue nunca, cada minuto falta menos para el gran día y no dejamos de transportarnos en imaginar cómo será ese momento, ese espacio único e inolvidable.

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